La Vida Del Artista


El pintor lucha y compite con la naturaleza
  • El pintor debe estar solo y reflexionar sobre las cosas que ve, tratando de ellas consigo mismo para seleccionar lo mejor de lo que ve. Él debe actuar como un espejo que se convierte en tantos otros colores como los de los objetos que tiene delante. Él, de esta forma, dará la impresión de ser una segunda naturaleza.

La vida del pintor en su estudio
  • El pintor debe estar solo con el fin de que la buena vida dada al cuerpo no deteriore la de la mente, y especialmente cuando está metido en el estudio y la reflexión de cosas que tiene delante de sus ojos constituye un material que ha de guardarse fielmente en la memoria. Mientras se está solo se es enteramente uno mismo; si se tiene un compañero se es la mitad de uno mismo o quizá menos, según sea la indiscreción de su conducta; si se tienen más compañeros, los inconvenientes serán mucho mayores. Aunque se diga: "Yo seguiré mi camino y me concentraré lo mejor posible para estudiar los objetos de la naturaleza", yo digo que eso no dará resultado, porque no se puede menos de prestar atención a su charla; si no somos capaces de servir a dos amos, cumpliremos con deficiencia nuestro papel de compañeros y peor aún llevaremos a cabo nuestros estudios. Y aunque se afirme: "Me concentraré de tal forma que no oiga sus palabras ni me distraigan; estoy seguro de que los pensamientos divagarán. Solamente haciendo lo que he dicho se conseguirá estar solo, y si se necesita compañía, hay que tratar de encontrarla en el estudio... Esto puede ayudar a conseguir ventajas derivadas de diversos métodos. Cualquier otra compañía puede ser muy perjudicial."
  • Las habitaciones o salas pequeñas concentran la mente; las grandes, la distraen.
  • La pintura es el camino para aprender a conocer el Creador de todas las cosas maravillosas, y este es el camino para amar a ese gran inventor. Porque sin duda alguna el gran amor brota del pleno conocimiento de la cosa amada, y si ésta no se conoce, podrás amarla, pero con poco o ningún amor. Y si se la ama por motivo de los beneficios que de él se espera obtener, se asemejan al perro que mueve su cola saludando y saltando sobre el hombre que le puede dar un hueso. Mas si el perro conociera y fuese capaz de comprender la virtud de ese hombre, su amor sería mucho mayor.

Leonardo Da Vinci, "Cuadernos de Notas".

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